ChatGPT, Claude, Gemini y otras IA: qué diferencia a cada una (y cómo las usamos en la agencia)
En menos de tres años, las inteligencias artificiales generativas pasaron de ser una curiosidad a convertirse en parte del flujo de trabajo diario de cualquier equipo de marketing y comunicación. Pero la pregunta que más nos hacen —y que nos hacemos nosotros mismos todos los días— sigue siendo la misma: ¿cuál conviene usar?
La respuesta corta es: depende de la tarea. No hay una IA «mejor» en términos absolutos; cada una tiene una personalidad y un punto fuerte distinto. Acá te contamos cómo pensarlas.
ChatGPT sigue siendo la herramienta más popular y con motivo: funciona razonablemente bien en una enorme cantidad de escenarios distintos, sin necesidad de especializar demasiado el stack de herramientas. Tiene capacidad de asistir en lluvias de ideas, generación de imágenes y en pasar de una tarea a otra sin perder ritmo dentro de una misma sesión de trabajo.
Claude se destaca en redacción: convertir un bosquejo en un borrador pulido que suene humano y mantenga el foco, sobre todo en textos largos o con mucha densidad de información. También es un aliado fuerte cuando hay que trabajar con documentos extensos o instrucciones que exigen mantener coherencia entre varias piezas de información: suele estructurar mejor y perder menos el hilo que otras alternativas.
Además, es la opción más fuerte de las tres para programación y automatización: en benchmarks de código obtiene los mejores resultados, y cuenta con Claude Code, una herramienta pensada para orquestar agentes que trabajan de forma autónoma en tareas técnicas (scripts, integraciones, automatización de procesos) durante períodos prolongados.
La propuesta de Gemini es clara: integrarse al ecosistema de Google (Gmail, Docs, Drive, Sheets) y reducir la fricción en el día a día. Su ventana de contexto es la más grande de las tres, lo que le permite procesar corpus enormes de información sin saturarse. Además, su integración con la búsqueda lo vuelve una buena opción cuando el contenido necesita apoyarse en datos actuales o tendencias recientes.
Además de las tres grandes, hay otras herramientas que fueron ganando terreno en nichos específicos:
Perplexity: pensado para investigación con fuentes citadas. A diferencia de un chatbot tradicional, funciona apoyado en búsqueda web en tiempo real y cada respuesta incluye las referencias de donde salió la información. Es una opción a considerar cuando necesitás verificar datos, estadísticas o el estado actual de un tema con precisión.
Grok (xAI): integrado directamente a X (ex Twitter), con acceso a los datos de esa red en tiempo real. Es útil para analizar tendencias, monitorear conversaciones públicas o entender qué se está diciendo sobre un tema o marca en el momento.
Microsoft Copilot: tiene sentido sobre todo si el equipo ya trabaja dentro del ecosistema Microsoft 365 (Word, Excel, PowerPoint, Outlook, Teams), ya que se integra directamente en esas herramientas para redactar, analizar datos o resumir reuniones.
La tendencia entre los usuarios más avanzados no es elegir una sola IA, sino armar un «combo» según la tarea: por ejemplo, Perplexity para verificar datos, Claude para chequear redacción y automatizado de tareas, y ChatGPT o Gemini para lo más general.
En Cosmos las incorporamos como parte del proceso, no como un reemplazo del trabajo estratégico o creativo. Concretamente, las usamos para:
Ninguna de las tres IA es la mejor de forma absoluta. La clave está en entender qué necesita cada tarea y elegir la herramienta correcta para ese momento del proceso, tal como haríamos con cualquier otro recurso de trabajo.